La violencia como tema central de una historia. Esta frase tan contundente sería el resumen de la entrada de hoy, que nos da pie para refrescar la memoria sobre un personaje a la vez odiado y querido. El que os escribe odia las celebraciones marcadas por el calendario -malditos yanquis por inventar el 14 de febrero- y ya que en el año próximo se cumplirán cuarenta años del estreno de la película y en el siguiente cincuenta años de la publicación libro, dedico esta entrada a una de las novelas más controvertidas que la mente ha concebido.
Se podría afirmar que La Naranja Mecánica nos introduce literalmente en la mente de un psicópata obsesionado con el sufrimiento humano. El narrador de la historia, el propio Alex, se nos presenta como un adolescente que sólo se divierte observando el dolor de las personas que le rodean. Las fechorías descritas en la primera parte del libro y perpetradas por Alex y sus tres amigos, junto con las descripciones que hace de sus obsesiones, nos ayudan a entender la personalidad de este personaje tan controvertido. Los métodos dictatoriales que utiliza con sus compañeros de juergas para mantenerse como líder del grupo le llevarán a la cárcel por la traición de sus tres compinches. Su estancia en la cárcel se presenta como el final en la vida de nuestro amigo Alex, pero la intervención del párroco de la cárcel, que le protegerá y le intentará reinsertar en el buen camino por medio de la religión, supondrá su supervivencia.



